lunes, 22 de junio de 2015

Visita a fábrica de aceite de oliva de Río Cuarto

Por María Godas, Azucena Pagouape y Elba Salvi

En un viaje programado con un grupo de amigas, se presentó la oportunidad de visitar una fábrica de aceites de oliva. Muy entusiasmadas fuimos y quedamos sorprendidas por los pasos necesarios para llegar a la elaboración de productos de primera calidad, desde el momento que se recoge el fruto (de olivares propios) en su justo punto  y manualmente, hasta que se convierten en aceites.
Además de este producto, también se envasan estas exquisitas aceitunas y se elabora pasta de las mismas.

Con los distintos tipos de aceites son elaborados cosméticos de excelente calificación y calidad.

A continuación compartimos un vídeo que nos muestra desde adentro la fábrica: 

domingo, 21 de junio de 2015

Una tarde divertida





Por Susana Iglesias y María del Carmen Pérez

Hoy como todos los días me dispongo a tejer al crochet, desde hace algunos años,  mi hobby preferido. Cuando veo llegar a mi vecina, amiga y compañera de los cursos de UPAMI, Susana Iglesias me pregunta que estas tejiendo y yo le cuento que hago una gorra para Lola (mi nieta). Mirando el tejido entusiasmada me dijo: ¡qué lindo para hacerle una a Camila (su nieta)!

Ahí nomás se armó la clase entre risas y mate le fui enseñando a tejer una gorra que a continuación les explico:                                    

Materiales:
                 -aguja Nº 3 o 4
               -Una madeja de lana
  • Puntos: cadena (pc) tomar una hebra con la aguja y pasarla por dentro del lazo formando un punto.
  • Medio punto: (mp) insertar la aguja dentro del punto base, enlazar la hebra y formar un punto, volver a tomar una lazada y sacar los dos puntos juntos de la aguja.
  • 1º vuelta: Hacer 5 cadenas y cerrarlas con 1 (pr) dentro de las cadenas, realizar 12 (mp) cerrar con (pr) subir con dos cadenas que se cuentan como el  primer punto base.
  • 2º vuelta: 2 (mp) que pican en la misma cadena (24)
  • 3º vuelta: 2 (mp) juntos y 1 (mp) (36)
  • 4º vuelta: 2 (mp) y 2 (mp) juntos (48)
  • 5º vuelta: 3 (mp) y2 (mp) juntos (60)
  • 6º vuelta: 4 (mp) y2 (mp) juntos (72)
  • 7º vuelta: 5 (mp) y 2 (mp) juntos (84)
  • 8º vuelta: 6 (mp) y 2 (mp) juntos (96)
  • A partir de la 9º vuelta tejer 15 vueltas normales  sin aumento al finalizar  con (pr).



Después de esta explicación, los invito a poner manos a la obra. ¡Buena alumna resulto Susana!                                                                       

Las Pipinas: una historia en primera persona


Por Delia Tiznado

La vuelta al pueblo que decayó y ahora vuelve a renacer, con el trabajo de las personas que continúan creyendo que todo es posible.

Son las cuatros de la mañana y me encuentro lista y nerviosa para ir a Las Pipinas, a ese pueblo que fue parte de mi vida. Aunque yo no soy nativa de allí es como si lo fuera, a pesar de que hace más de dos décadas que partí.

Llegué a Las Pipinas a fines de 1960 cuando estaba en escuela primaria y siempre me llamó la atención que estando tan cerca de Buenos Aires no tuviera luz eléctrica si, como leyeron, no había luz eléctrica.

Llegue a vivir allí, porque por mis padres eran empleados ferroviarios, y fueron trasladados a ese lugar. Éramos oriundos de Challacó (Pcia. de Neuquén) un pueblo petrolero que no existe más. Aún recuerdo que mi mamá tenía dos destinos  para elegir Las Pipinas y Mar del Plata y por esas cosas de la vida, eligió Las Pipinas. 

Era un 26 de septiembre a las 22hs y entre la llovía torrencial nosotros llegamos a Las Pipinas. La estación estaba alumbrada por faroles y velas…cuando amaneció, el día era luminoso y la imagen del pueblo era un gran monte de eucaliptos que rodeaban una fábrica, la fábrica que le daba vida al pueblo. Sin dudas, era el alma del pueblo, todos sus habitantes dependía de ella; además estaba el personal ferroviario y la gente que se dedicaba al transporte del cemento.

El pueblo fue creciendo igual que nosotros, en el año ….. vino la luz y la fisonomía de Las Pipinas fue cambiando. Se creó la iglesia con la ayuda de la fábrica, pero también se mejoró la educación, se creó el Club Corcemar, el consultorio médico y los niños tenían sus juguetes todos los días de reyes. Todo provenía de los aportes que esta emblemática fábrica le brindaba a la gente.

Paralelamente, se crea la Municipalidad, la salita de primeros auxilios -de la cual me siento muy contenta de haber sido parte de su personal-; dentro del predio de Corcemar existía una escuela para niños con capacidades diferentes  y un Jardín de Infantes.

Las familias de Las Pipinas disfrutaban mucho del Club, cuando llegaba el verano los niños gozaban de sus vacaciones y cuando éstas terminaban se hacía un campamento de 10 días en el vivero de San Clemente .Todo se conseguía con el apoyo y trabajo de sus padres.

Mi historia en Las Pipinas…

Yo, formé mi hogar, me casé y nacieron mis hijos en Las Pipinas, pero cuando ellos estaban en la primaria, llega la mala noticia de que la Fábrica  Corcemar fue vendida a Loma Negra y la gente comenzó a desesperarse, porque muchos se quedaban sin trabajo y veían que todo por lo que habían  luchado se derrumbaba. 

Los que eran fleteros, -como en nuestro caso-, sentimos el cimbronazo y tomamos la decisión de partir. En el año …. con mucha tristeza sobre nuestras espaldas, nos vinimos a vivir a Olavarria; el desarraigo fue fuerte, pasamos de vivir en un pueblo a una ciudad, con otras costumbres y tradiciones…luchamos y acá estamos, nada nos fue fácil.

Mi historia hoy….

Mi gran alegría vinculada con Las Pipinas, sucedió hace poco. Un día vi, -al abrir la computadora- una foto de mi pueblo donde aparecía mi antigua casa y descubrí que las personas que se habían quedado luchaban y luchaban para sacarlo adelante. Aquellos chicos, de la edad de mis hijos, no se rindieron.

Hace poco volví para la fiesta por los 100 años de Las Pipinas.  Nos reunimos más de 3000 vecinos y ex vecinos, con mucha felicidad y nostalgia por los años vividos allí se sucedieron hermosos encuentros, muy emocionantes.

A la fiesta me acompañaron mi hija, mi yerno y mis nietos y allí pude ver cómo los años han pasado…

Renacen Las Pipinas

Hoy Las Pipinas  ofrece al turismo el atractivo de una pequeña comunidad rural con un rico patrimonio natural y cultural. Cuenta con un hotel recuperado y puesto en marcha por una cooperativa de trabajo, una exquisita oferta gastronómica donde se pueden degustar ricos manjares naturales.

Aquellas calles de conchillas quedaron en el pasado, hoy la mayoría han sido asfaltadas y están rodeadas de grandes arboledas. Se ha creado un pequeño hospital con guardias de 24 hs., se recuperó el club y aquella vieja fábrica que tanto nos brindó, ahora es sede de fabricaciones de cohetes.

Sin dudas, el gran atractivo por estos tiempos es el Parque Costero del Sur patrimonio Cultural protegida por la UNESCO.

Me quede con mucha pena tener que dejar Las Pipinas pero ya volveré y les digo a los que viven allí, sigan adelante. Seguramente será una visita, porque mi hogar hoy está en Olavarria, pero siempre estarán en mi corazón de eso estén seguros. 





Recuerdos imborrables de mi casa y mi barrio natal

  

Por Eduardo César Ferraiuelo

Mi infancia  y adolescencia transcurrió en el barrio de la estación allá por los años cincuenta hasta mediados de los sesenta,  mi casa paterna estaba en la calle Dorrego 917 (hoy 3317), casi esquina 9 de Julio.

Ese lugar, tan significativo para mí, me genera bellos recuerdos que hoy quiero compartir… vivíamos en una casa alquilada típica de esa época, se entraba por un zaguán con puerta de hierro, luego la puerta cancel y se accedía a un patio con galería donde daban las tres habitaciones y la cocina. El baño estaba al lado de una habitación,  para usarlo había que atravesarla.

Una puerta al lado de la cocina comunicaba con el fondo de la casa, una parte con baldosas de varios colores y el resto de tierra. con un gallinero, un galponcito y el infaltable excusado, la bomba de elevación,  con pileta de cemento y su tabla de lavar.

El espacio de la cocina estaba compuesto por una cocina económica, luego una de kerosén a bomba, mesa y sillas de madera y la heladera de madera forrada con chapas de cinc a hielo, se compraba una cuarta barra que duraba varios días, un aparador de madera y una repisa con una radio eléctrica a válvulas.

Para calefaccionar  las habitaciones  y el baño contábamos con una estufa a kerosén y uno o dos calentadores “Bram Metal” .
 
El barrio
  
El barrio de “la estación” estaba delimitado por el Boulevard Pringles con una plazoleta al centro, con tres o cuatro palmeras por cuadra y alguna otra variedad de plantas, allí terminaban las calles Alvaro Barros, Sargento Cabral, Necochea, Dorrego, Belgrano y San Martín y éstas atravesadas por la 9 de Julio, 25 de Mayo y España aproximadamente.

Si la memoria no me juega una mala pasada las únicas con asfalto eran Alvaro Barros y Sargento Cabral el resto eran empedradas con adoquines.

La luz artificial era unas lámparas o bombillas de filamento incandescente que daban una luz amarillenta (mortecina como dice el tango Garúa) colocadas una en cada esquina y otra a mitad de cuadra.

En verano a la hora de la siesta los chicos de barrio nos juntábamos en la estación para ver llegar y salir los trenes de pasajeros y carga, escuchar sonar la campana era señal que el tren detenido en el andén estaba por partir y para nosotros significaba caminar por las vías en busca de algo, un tornillo con tuerca para hacer rompeportones con azufre y algo más, alguna moneda, algo que se cayera del tren, todo servía para inventar algo o sólo como recuerdo.

Jugar a la pelota en la plazoleta de la estación o en algún “campito” y aún a la nochecita en las esquinas que había más luz era nuestra diversión favorita.

También  jugábamos a las escondidas, a los pistoleros con revólveres de madera que nos hacían nuestros padres o abuelos, la payana, las figuritas, las bolitas y correr carreras con autos de madera que tirábamos con un piolín.

Recuerdo que mi abuelo Eladio, me enseñó a hacerlos y con su ayuda los fabricaba y vendía al igual que autitos de plástico que le ponía rueditas de goma  (que eran las tapitas de los frascos de penicilina), un plomo atado al techo con un elástico para que tenga más peso y ballenitas de las camisas como amortiguación y también vendía.

Uno de los momentos que más recuerdo es cuando iba a la casa de mis abuelos maternos a media cuadra de la mía. Mi abuelo que era sastre -mate de por medio- me enseñaba manualidades y contaba anécdotas de su España natal; mientras que con mi abuela –maestra- hacía los deberes. Como olvidar los sabañones en las orejas y los mocos abriendo un surco sobre la tierra pegada en el labio.

Voy a descansar un rato, se me ha nublado la vista, no se si es cansancio o alguna lágrima traviesa que se ha escapado de los ojos…¡Cuantos recuerdos!

Además de la estación en el barrio estaba y aún está la Escuela 8, el Club Ferro Carril Sud y algunos negocios tradicionales como el Hotel Los vascos, la Panadería Los Vascos, la casa Pologna, el bar Ajito, la joyería de Mayoz, la Farmacia Masera (ahora Spínola), el taller de los Hermanos Emiliozzi, la cooperativa la despensa, la bicicletería de Franco, Ferretería Victor  todos ubicados sobre la calle Necochea.

Por Dorrego se ubicaban la Casa Endere, el Hotel Argentino, una unidad básica, la carnicería de Salonia, la Escuela 8, el viejo Hotel Largout, almacenes, tiendas de los Alem o Abdala y algún que otro negocio típico de aquella época como los kioscos sobre las plazoletas del boulevard en las esquina uno en Necochea y otro en  Dorrego.

Eran épocas muy lindas y tranquilas, todas las mañanas pasaba el lechero, el diariero, el gringo con la verdura recién cortada, el vendedor de kerosén o hielo y  cobraban una vez por mes, existía la libreta del almacén o carnicería.

Los vecinos se juntaban a tomar mate en la vereda de alguna casa, se saludaban con franqueza y simpatía, se ayudaban entre sí, se tenían mucha confianza, un apretón de manos sellaba un acuerdo o un trato que se respetaba a rajatabla.

No existía la tele, la compu, el celu, wifi, tablets, horno microondas, freezer, los pañales descartables y tantas cosas más, tirar el cuerito para el empacho, curar la ojeadura, gárgaras con agua y sal, eran los remedios caseros y ni hablar de las comidas, todo se hacía en la casa. El auto era cosa de “ricos” y algunos afortunados  teníamos bici… ¡pero qué felices éramos!.

Todo es distinto para bien o para mal pero es distinto, hay muchas más comodidades, gas, agua corriente, cloacas, la tecnología avanza a pasos agigantados, se puede acceder con facilidad a ciertos lujos como comprarse un autito, viajar, ir a la facultad.

Y así transcurre la vida, nos vamos haciendo grandes, llegaron los hijos y  los nietos cada uno con sus aspiraciones, deseos, éxitos y fracasos y esto es la vida,  que deja huellas, algunas dolorosas, vida demasiado corta para mi gusto. 

La ansiedad y el estrés se están adueñando de nuestra vida

           
Por  Norma Pacheco


Stop!!! Paremos y pensemos, ¿adónde vamos tan apurados? ¿Por qué vivimos acelerados?Corremos tras el dinero, o tras una posición económica, tras la idea que “cuanto más tenés más valés”. Sin importarnos que en el camino vamos dejando la salud, sin disfrutar  de ésta vida.Entonces…paremos, meditemos: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Y comencemos a hacer cambios en nuestro diario vivir, iniciando así un nuevo camino.Para ello debemos tener, la convicción de que otra forma de vivir es posible. Tener la decisión para comenzar, y hacerlo con pensamientos positivos, queriéndonos a nosotros mismos, estando en armonía, atraemos más armonía (Ley de atracción).Para ello empecemos con una alimentación saludable: consumiendo verduras, frutas, carnes (más blancas que rojas) y bebiendo mucha agua (2 litros por día)                                                                                                                                   
Caminar, andar en bicicleta, nadar, ir al gimnasio son otras medidas que podemos tomar para mejorar nuestra calidad de vida. Elegir qué actividad es la que más nos gusta y hacerla sistemáticamente 2 o 3 veces por semana disfrutando de ello es sumamente recomendable; esto no implica dejar nuestras obligaciones, si no, hacer un cambio, organizarnos y planificar.                   

Por supuesto visitar al médico para controlar  nuestra salud es importantísimo, así podremos controlar una de las enfermedades más comunes de nuestros tiempos: el estrés.También hay que tener momentos de ocio, de descanso, por eso debemos dormir  8 hs. por día, teniendo en cuenta la edad.
En este camino de crear hábitos saludables, uno de los obstáculos que se nos suelen presentar son los kilitos de más.  

Para poder perder esos kilos, que molestan y que también pueden traer algunas enfermedades, dejo aquí un consejo que particularmente me ha dado muy buen resultado.Comer 6 veces por día (es decir cada dos horas) alimentos permitidos como: frutas, alfajores light, verduras, galletas de arroz mermeladas bajas calorías, quesos untables descremados, y muchos más que dejo para contarles otro día.                            
                             
















El Dr.  Cormillot  ha sido y es un luchador en esta enfermedad que es la obesidad. Hoy en día, en varios puntos del país hay grupos de autoayuda llamados  A. L. C. O. (Anónimos Luchadores Contra la Obesidad) en Olavarría funciona uno en la escuela N°50 y otro en el C.E.F n°44.

A partir de estar bien con uno mismo, vas a conducirte en la vida con otra mirada, mucho más abierta. De esta manera vamos alejándonos de la ansiedad y el estrés.Dejo aquí siete consejos para empezar cada día: 

1) Piensa en positivo: trata de mirar siempre el lado bueno de las cosas, si el otro te ofende, el problema es del otro.
2)    Come saludablemente: sigue el ejemplo arriba mencionado sobre las comidas.
3)    Realiza ejercicios: los ejercicios que te gusten más, caminar, nadar, etc.
4)    Preocupáte menos: muchas veces nos preocupamos en vez de ocuparnos o creemos que tenemos que solucionarles las cosas a los demás.
5)    Trabaja: el trabajo nos hace sentir muy bien.
6)    Reíte mucho: Reírse genera endorfinas, las cuales tienen un rol importante en la recuperación y tiene funciones esenciales para la salud como: promueven  la calma, crean un estado de bienestar, mejoran el humor, reducen el dolor, entre otras.
7)    Dormí bien: hay que dormir 8hs. por día.A modo de conclusión quisiera retomar las palabras de Dr. Alberto Cormillot “CAMBIAR NO ES FÁCIL, PERO ES POSIBLE”, todo está en nosotros.